Bale no se rinde y vuela directo a la final de Kiev. Y no para estar en el banquillo, sino para jugar de titular ante el Liverpool. Porque el galés presentó su candidatura al once del 26 de mayo a base de golazos, el segundo de ellos, el que puso el 2-0 ante el Celta, una auténtica obra de arte con la que puso en pie al Bernabéu.

Pasada la media hora de juego, y tras abrir el marcador con una galopada marca de la casa y resolviendo con maestría el mano a mano ante Sergio, Bale se pegó otra espectacular carrera de 50 metros que le llevó hasta la línea de fondo. Allí le tiró un autopase a Jonny buscando el interior del área y sin pensárlo dos veces enganchó un brutal zurdazo que se coló como un misil en la portería celeste.

Golazo de bandera, doblete y recado a un Zidane que ve como el galés se está entonando en la recta final de temporada y que demuestra un soberbio estado de forma, al que suma la pegada que siempre ha tenido. Porque a Bale se le caen los goles.

De hecho, lleva cuatro tantos en los tres últimos partidos que ha disputado (Leganés, Barça y Celta) y hace tiempo que se consolidó como segundo máximo goleador del Madrid, por detrás de Cristiano y dejando atrás a Benzema y Asensio. El galés, con el doblete ante el Celta, ya suma 18 goles, su tercer mejor registro desde que viste de blanco.

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