Ricardo Rivas, Raúl Borja y Cristian Segarra, familiares del equipo de “El Comercio” asesinado por la gente de “Guacho”, se fueron del país con los bolsillos llenos de promesas de las autoridades colombianas.

Catalina Vargas Vergara / cvargas@elespectador.com
Ricardo Rivas, hermano de Paúl Rivas, y Raúl Borja, primo de Javier Ortega. /Óscar Pérez – El Espectador

En las calles de Bogotá la gente reconoció a Ricardo Rivas, Raúl Borja y Cristian Segarra. Les dieron la mano y hasta el sentido pésame por lo ocurrido en abril pasado, cuando hombres al mando del disidente de las Farc, Guacho , asesinaron a sus familiares, trabajadores del diario ecuatoriano El Comercio. Durante su visita de cuatro días por el país, a veces sintieron apoyo; otras veces, indiferencia. Los tres hombres hacen un balance positivo de su venida y esperan que los compromisos planteados por el presidente, el procurador, el fiscal y la Cancillería se cumplan. Ruegan, sobre todo, que alguien les ayude para recuperar los cuerpos de los suyos y por fin repatriarlos.

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A su llegada el pasado martes 15 de mayo, los familiares de las víctimas de Guacho insistieron en su deseo de reunirse con el presidente Juan Manuel Santos, quien finalmente accedió a atenderlos en la Casa de Nariño en horas de la tarde. Los familiares estaban buscando ese encuentro desde el 9 de mayo; el primer mandatario afirmó que se enteró de su llegada e intenciones a través de los medios de comunicación. Al final, los tres hombres sintieron que fue una reunión positiva: “El presidente nos manifestó que tiene toda la disposición para entregar información y a hacer lo que sea necesario respecto al proceso que llevamos con nuestros familiares”, aseguró Raúl Borja, primo del periodista asesinado Javier Ortega, en dialogo con El Espectador. 

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Esperanzados y más valientes que nunca, Ricardo Rivas, Raúl Borja y Cristian Segarra no quieren que la muerte de sus familiares quede en el olvido, por lo que decidieron hacer esta cruzada en Colombia. Fueron jornadas extenuantes, en las que muchas veces su almuerzo fue un sándwich dentro del vehículo que los transportaba hacia las citas que lograron programar. En su maratónica jornada, los tres hombres visitaron al fiscal Néstor Humberto Martínez, quien también les explicó que su delegada para la criminalidad organizada desde el 19 de abril lleva a cabo una investigación para esclarecer lo ocurrido.

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Interceptaciones telefónicas, solicitud de la identificación de los posibles autores, recaudo de información sobre el Frente Oliver Sinisterra, grupo ilegal al mando de Walter Patricio Arizala, alías Guacho, y rastreo de otras investigaciones contra el disidente, son algunas de las labores que ha adelantado la Fiscalía en este caso. Sin embargo, a los familiares de los ecuatorianos no les fueron entregados mayores detalles para proteger el curso de la investigación. Solo esperan que estas indagaciones muestren resultados pronto y que lleven al paradero de los cuerpos de sus familiares, que según confirmaron fuentes de la entidad a este diario, están siendo buscados en la rivera del Río Mataje, situado en la frontera colombo ecuatoriana.

Una de las reuniones que les pareció más fructífera fue la que sostuvieron con el procurador Fernando Carrillo. El jefe del Ministerio Público ordenó la creación de una comisión especial de investigación y designó a Júber Darío Ariza, secretario privado de su despacho, para que haga seguimiento al caso que hoy enluta a los dos países. “También nos ofrecieron un apoyo que me parece satisfactorio al saber que la Procuraduría es una entidad independiente, lo que nos va a beneficiar ya que no está inmersa en la agenda de Gobierno”, agregó Borja.

Uno de los objetivos de su visita era el encuentro con la canciller María Ángela Holguín. Querían algunos detalles de las acciones y medidas tomadas por el Estado colombiano para el cumplimiento de las medidas cautelares impuestas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en donde se pedía, entre otras cosas, que Ecuador y Colombia informaran de las acciones que están realizado para investigar estos crímenes. Pero tal reunión no se pudo efectuar de manera personal. A través de una carta enviada al director de la Flip, Pedro Vacca, la entidad les indicó que la cita no sería posible.

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“En lo atinente a la realización de una reunión entre la Canciller y los familiares de los tres Periodistas ecuatorianos, es pertinente señalar que lamentablemente la Canciller no se encuentra en el país, ni lo estará la semana próxima”, señala la carta. No obstante, Holguín sí asistió a la reunión que se llevó a cabo el martes con el presidente Santos y los ecuatorianos. Una funcionaria de la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería fue quien atendió todas sus peticiones. Por ahora, los familiares de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra esperan que este Ministerio aporte más información a la comisión internacional creada por la canciller ecuatoriana para esclarecer el crimen.

A su paso por la Comisión Segunda del Senado, los hombres pidieron al Ministerio de Defensa y al Gobierno en general que cumpla todas las promesas que ha hecho frente al secuestro y posterior asesinato de sus familiares a manos del grupo de Guacho. En su visita, consiguieron el apoyo de congresistas como Jimmy Chamorro, quien recordó que aún hay dos ciudadanos ecuatorianos secuestrados en zona fronteriza por Guacho y su gente. Para los tres ecuatorianos, no obstante, fue un desplante que dos senadores de la Comisión Segunda no hubieran querido oírlos y se salieran del reciento apenas comenzaron a hablar.

No todo fueron reuniones. Los tres ecuatorianos alcanzaron a recorrer brevemente el centro histórico de Bogotá, incluso a hacer algunas compras. Por un instante, dicen, lograron olvidar lo ocurrido hace 53 días, cuando la gente de Guacho secuestró a sus familiares en la frontera entre Ecuador y Colombia solo para quitar la tensión que había sobre los disidentes guerrilleros por haberse fugado de un operativo. Para Ricardo Rivas, Raúl Borja y Cristian Segarra, aún existen muchos interrogantes sin resolver y lo único que piden es que sus familiares sean las únicas víctimas de esta guerra que no les corresponde a ellos.

El Espectador

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