Con una orden ejecutiva Donald Trump prohibió a los estadounidenses comprar obligaciones de deuda de Venezuela, instrumentos que según funcionarios habían sido utilizados por Caracas para obtener ingresos ante la necesidad de liquidez.

Para analistas, el pueblo venezolano también saldrá muy afectado con las sanciones de EE. UU.AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes un decreto que endurece las sanciones financieras a Venezuela, dificultando a Caracas vender activos estatales luego de la reelección del presidente Nicolás Maduro, en una votación que Washington calificó de “farsa”.

La Casa Blanca dijo que Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe a los estadounidenses comprar obligaciones de deuda de Venezuela, instrumentos que según funcionarios habían sido utilizados por Caracas para obtener ingresos ante la necesidad de liquidez.

Estas son las sanciones más duras que llegan en contra de Maduro y su gobierno. La actual administración estadounidense ya había impuesto algunas medidas financieras, en marzo de 2017, que prohibían las negociaciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de la petrolera estatal Pdvsa. También había prohibido la negociación de ciertos bonos en manos del gobierno venezolano.

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En 2018 lo hizo otra vez, el gobierno de Trump impuso más de 50 sanciones económicas al gobierno entre ellas, el bloqueo de pagos internacionales para la importación. Luis Vicente León, director de Datanálisis, centro de encuestas y analísis venezolano sin tendencia política, señaló en una columna de opinión en marzo de este año que estas medidas sólo castigan al pueblo venezolano, “puesto que los ciudadanos venezolanos no pueden conseguir lo que necesitan como productos alimenticios y medicamentos”.

“Las sanciones no ‘castigan’ solo a un Gobierno; las sanciones castigan a un país. Castigan al empresario, que no puede sacar su producto fácilmente. Castigan al exportador que se consigue con problemas en la banca internacional. Castigan a la gente que no puede conseguir lo que necesita. Por lo tanto, esa no es la solución”, reconoció el presidente de la firma de encuestas durante una entrevista en televisión.

El cerco financiero contra el gobierno de Venezuela se ha venido estrechando hace mucho tiempo y eso se refleja en la golpeada economía del país. “Sí es verdad eso afecta al pueblo venezolano, pero esa es la solución aumentar la presión internacional”, reconoció en entrevista con este diario el diputado Williams Dávila.

Venezuela atraviesa una severa crisis económica, con una prolongada escasez de medicamentos y alimentos, y un cuadro macroeconómico de una inflación que podría llegar a 720% y una caída del PIB de 12%, según el FMI.

“No hay manera de poner sanciones económicas que solo afecten a los gobernantes. Sanciones económicas podrían causar una hambruna y una crisis de refugiados en la región“, opinó recientemente a la AFP David Smilde, experto de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

Rusia y China

Expertos dicen que estas medidas sí causan graves problemas a Maduro, que seguirían vendiéndole “el alma” (ya está hasta el cuello de deudas) a Rusia y China, los dos aliados que le quedan.

El portal digital venezolano “El Estímulo” informó hace unas semans que el gobierno venezolano le había propuesto al chino “la creación de un fondo binacional que se encargue de comprar a descuento bonos de la deuda”.

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Maduro necesita efectivo para cubrir la compra de alimentos y medicamentos, así como para cubrir sus compromisos internacionales (con los que está al día). Ese dinero sólo se lo conceden los rusos. De acuerdo con un informe de la agencia Reuters, “Moscú está utilizando su posición como prestamista de último recurso para ganar más control sobre las reservas de crudo de Venezuela, las más grandes del planeta”.

Una alerta dada en abril por congresistas estadounidenses. Entonces, Venezuela firmó un millonario crédito con el Kremlin el año pasado y puso como garantía a Citgo, una compañía de energía estadounidense, subsidiaria de la estatal de petróleo venezolana (PDVSA), con sede en Houston.

¿Funcionan las sanciones?

Analistas advierten que las sanciones económicas rara vez funcionan. Smilde le explicaba a la AFP que “una situación de ese tipo “generaría un resentimiento dentro de Venezuela en contra de Estados Unidos, y también solidaridad de países de la región. Probablemente causaría un mayor acercamiento entre Venezuela y Rusia y China”.

“Hemos visto esta secuencia antes. Las sanciones económicas en contra de Cuba no provocaron un cambio de gobierno sino más bien ayudaron a los Castro a atornillarse en el poder durante 55 años”, añadió.

Este método coercitivo de la política exterior es más una medida de coerción. “Dan la impresión de que se está haciendo algo con cosas como prohibición de viajes, congelación de bienes y restricción de flujos de capital y de comercio, frente a conductas reprochables”, explicaba en este diario la profesora de la Universidad del Rosario, Arlene B. Tickner.  Son aplicadas en unos treinta países, incluyendo Afganistán, Corea del Norte, Irak, Irán, Rusia, Siria y ahora Venezuela.

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“No obstante, las sanciones económicas rara vez funcionan. En cuanto a su efectividad para producir el cambio deseado (por ejemplo, la realización de elecciones), la literatura coincide en que fracasan al menos en dos tercios de los casos. La razón principal es que cuando son aplicadas por un solo país existen incentivos para que otros aumenten sus interacciones comerciales y financieras en búsqueda del lucro económico”, añadió Tickner.

El Espectador

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