Iván Duque se prepara para asumir la Presidencia de la República el próximo 7 de agosto. Más allá de su liderazgo personal, dirigir los destinos de un país tan complejo como Colombia obliga a tener a su lado a un equipo de colaboradores que sean cimiento de esa obra de gobierno que se quiere implementar. Y son los ministros, cada quien en su área, los llamados a asumir las tareas y compromisos para que el barco avance y navegue por buenas aguas. Esos coequiperos están ya definidos

En campaña, la promesa fue tener un gabinete integrado en un 50 % por mujeres, más técnico que político, y que sea para cuatro años. Lo primero se cumplió a cabalidad.

De los 16 ministerios, ocho de ellos estarán en cabeza de mujeres, que bien se puede decir que son nueve, contando a la directora del Departamento Nacional de Planeación; lo segundo también está ‘chuleado’, aunque no faltará quien diga que el perfil es más empresarial, y lo tercero sólo se sabrá con el paso del tiempo. Bien es sabido que los ministros actúan como especies de “fusibles”, es decir, esas piezas a cambiar cuando hay alguna crisis y se requiere darle un nuevo aire a un mandato.

Lo claro es que la mayoría de los que estarán en el gabinete del nuevo gobierno tienen un perfil más técnico o vienen del mundo empresarial, alejados de la política tradicional.

Las opiniones frente a los designados se leen de acuerdo con el lado desde donde se hagan, y es cierto que unos nombres encuentran más resistencia que otros. Mientras unos critican la poca experiencia de algunos en los terrenos ejecutivos, o por su misma preparación o conocimientos aplicables a uno u otra cartera, hay quienes consideran acertadas las decisiones de Duque.

De cualquier manera, la señal es que el nuevo gabinete no ha sido armado con cálculos políticos, aunque hilando delgado no faltará quien lo relacione al pago de favores económicos. En su gestión estará la respuesta.

El Espectador

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