Según Marco Rubio, EE. UU. pasó a Guaidó el control de varias cuentas del Estado venezolano.

En la lucha entre los dos gobiernos paralelos que se disputan el poder en Venezuela, la economía y el control de los ingresos exteriores es una de las claves. Por eso, la estrategia del presidente encargado Juan Guaidó está en redirigir hacia su gobierno los ingresos en dólares que hoy le llegan al gobierno de Maduro.

EE. UU. está enfocado en desconectar a Maduro de sus fuentes de ingresos y canalizar esos recursos a Guaidó, explicó el Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, a Fox News el jueves.

Un portavoz del Departamento del Tesoro dijo el viernes que Estados Unidos garantizará que todos los intercambios comerciales de Venezuela beneficien al nuevo gobierno del presidente encargado Juan Guaidó.

«Esta semana, el presidente Trump reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela (…) Estados Unidos utilizará sus herramientas económicas y diplomáticas para garantizar que las transacciones comerciales del gobierno venezolano, incluidas aquellas que involucran a empresas estatales y reservas internacionales, sean consistentes con este reconocimiento», señaló el vocero en un comunicado.

De hecho, este domingo, Scarlet Salazar, consul venezolana en Miami (Florida, EE. UU.) a través de una video que se volvió viral en las redes sociales, anunció que desconoce a Nicolás Maduro y reconoce a Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Según consultoras privadas, Estados Unidos garantiza el mayor flujo de caja a las arcas venezolanas. Si Trump decide sancionar las exportaciones petroleras venezolanas podría resquebrajar los apoyos a Maduro, incluido el militar, su principal sostén, advirtió la consultora Capital Economics.

El senador republicano Marco Rubio, muy influyente en la política de la Casa Blanca hacia Venezuela, aseguró que el Gobierno estadounidense ha traspasado el control de varias cuentas del Estado venezolano bajo jurisdicción de EE. UU. al que reconoce como presidente legítimo del país, Juan Guaidó.

La clave, sin duda, está en los ingresos petroleros, y en particular, en el control de la unidad de refinación de la petrolera estatal venezolana (PDVSA), Citgo, que funciona en Estados Unidos.

Citgo es una filial de propiedad absoluta de PDVSA, pero no ha podido enviar sus ingresos en forma de dividendos a Venezuela debido a las sanciones de Washington.

La idea de Guaidó es lograr remplazar la directiva de Citgo, que fue nombrada por Maduro, para poner una leal a él en su lugar. Pero no le será fácil.

El directorio de Citgo viajó a principios de esta semana a Bahamas, donde el año pasado se instaló una oficina de la compañía. Sus integrantes buscarán vías legales para seguir liderando la firma, dijeron dos fuentes de la empresa.

Un vicepresidente de Citgo viajó por separado a Washington esta semana para conversar sobre el futuro de la compañía, agregaron las fuentes. «Citgo está registrado en Delaware. Pertenece a Venezuela, que ahora tiene dos presidentes. Estados Unidos reconoce a uno, pero no es quien nombró a los integrantes de la junta de Citgo», dijo una de las fuentes, explicando los desafíos legales.

La red de refinación de 750.000 barriles por día de la empresa de Houston es el mayor
importador de crudo venezolano en Estados Unidos.

Una portavoz de Citgo dijo que los ejecutivos no estaban disponibles para entrevistas por el momento. Para los primeros nueve meses de 2018, Citgo registró una ganancia neta de aproximadamente 500 millones de dólares de ventas brutas por 23.000 millones de dólares y tenía 3.400 millones de dólares en deudas financieras, según un acreedor con acceso a sus saldos, que no son públicos.

Una fuente de la oposición venezolana familiarizada con los planes de Guaidó dijo que la meta al apuntar a Citgo es recaudar fondos. Pero no está claro si cualquier intento para desviar fondos de PDVSA, que es controlada por Maduro, o sus subsidiarias tendría éxito.

«No creo que el gobierno de Trump tenga derecho a decirle a nadie dónde irán los ingresos del petróleo, ciertamente no en esta etapa»
, dijo Michael Fitzgerald, socio de Paul Hastings que se enfoca en América Latina.

No creo que el gobierno de Trump tenga derecho a decirle a nadie dónde irán los ingresos del petróleo, ciertamente no en esta etapa

Algunos acreedores de Venezuela se han involucrado en el largo proceso legal de tratar de exprimir los pagos de Caracas a través de Citgo. Sin embargo, ahora corren el riesgo de obtener poco a cambio de los millones de dólares gastados en honorarios legales si Estados Unidos toma medidas contra los activos venezolanos en su territorio.

En una conferencia de prensa en Caracas simultánea a la de Guaidó, Maduro se comprometió a defender a Citgo. Su gobierno ha utilizado la compañía como garantía para las deudas emitidas por PDVSA, incluido un préstamo por 1.500 millones de dólares de Rosneft, (petrolera rusa) que está respaldado por una participación de 49,9 por ciento en la refineria de EE. UU.

¿Embargo petrolero?

La pregunta que se hacen muchos es por qué simple y llanamente el presidente estadounidense Donald trump no impone un embargo petrolero.

La respuesta es que no es tan fácil. La Casa Blanca se ha resistido a imponer un embargo a las importaciones provenientes de Venezuela, en parte debido a la oposición de las refinerías estadounidenses que tienen dificultades para acceder al suministro de crudo pesado.

Las refinerías en Texas y Luisiana se verían muy afectadas por las sanciones al crudo venezolano que la Casa Blanca está considerando, una medida que obligaría a las petroleras estadounidenses a encontrar suministros alternativos.

La Administración de Trump ha redactado una lista de sanciones, pero no ha decidido si aplicarlas, dijeron personas familiarizadas con el asunto.

A principios de este mes, cargos de la Casa Blanca advirtieron a las refinerías estadounidenses que se estaban considerando sanciones y les aconsejaron que buscaran fuentes alternativas de crudo pesado. Algunas refinadoras estadounidenses preocupadas por las sanciones experimentaron con alternativas el año pasado antes de volver a comprar crudo venezolano.

Las refinerías estadounidenses actualmente importan alrededor de 500.000 barriles por día desde Venezuela. Gran parte de la demanda proviene de complejos refinadores en la costa del Golfo que utilizan el crudo para fabricar productos de alto margen como el diésel.

En EE. UU., las tres refinerías de Citgo en la Costa del Golfo tienen la capacidad de procesar cerca de 760.000 barriles de petroleo por día. La instalación de Lake Charles, en Louisiana, es la refineria mas grande de PDVSA fuera de Venezuela.

Royal Dutch Shell Plc y Phillips 66 no han procesado crudo venezolano en sus refinerias estadounidenses desde que Estados Unidos impuso sanciones financieras contra el país y PDVSA en agosto de 2017.

Gasolina en Venezuela

Se teme que un embargo petrolero sobre Venezuela pueda subir los precios de la gasolina dentro de Estados Unidos

Foto:

Reuters

Marathon Petroleum Corp., Total SA y Motiva Enterprises LLC redujeron el volumen de crudo de Venezuela en mas de la mitad durante ese periodo, conforme la producción venezolana se desplomaba a los niveles mas bajos observados desde la década de 1940.

Las companías petroleras han instado a la Administración de Trump a no limitar las importaciones de petróleo venezolano, advirtiendo que la medida podría perjudicar a las refinadoras del Golfo y la Costa Este, que están diseñadas para procesar el crudo pesado del país latinoamericano. También provocaría una subida de los precios de la gasolina, dijeron.

Una sanción a las importaciones de Venezuela agravaría la escasez del petroleo pesado con alto contenido de azufre preferido por las refinerías de la Costa del Golfo y que normalmente se vende a un menor precio frente al crudo de mayor calidad.

Los precios ya están subiendo, después de que la OPEP y sus aliados redujeran los suministros y la provincia canadiense de Alberta forzara a los productores a hacer lo mismo para frenar la sobreoferta mundial y regional. No hay alternativas fáciles.

México, cuya producción está sumida en una caída prolongada, ya ha aumentado los envíos al Golfo de Estados Unidos, y superó a Venezuela el año pasado como principal proveedor de la región. Asimismo, el crudo ecuatoriano y colombiano a menudo se envía a la costa oeste de Estados Unidos, enfrentando entre sí a los refinadores estadounidenses por hacerse con el suministro.

Las refinadoras han dicho a cargos en la Casa Blanca y en el Capitolio que una prohibición unilateral del crudo perjudicaría a las refinadoras estadounidenses, sin avanzar los objetivos de la política estadounidense en Venezuela, debido a que India, Rusia y China continuarán comprando petróleo del país, según dos personas familiarizadas con las conversaciones.

Los márgenes de beneficios para convertir el crudo pesado en gasolina y diésel se han desplomado al nivel más bajo en más de un año. Si las refinadoras no pueden encontrar cantidades asequibles para el petroleo venezolano, podrían verse obligados a reducir las tasas de producción, según una persona familiarizada con el asunto. Esto podría provocar una subida de los precios del combustible, algo a lo que el presidente de Estados Unidos ha sido especialmente sensible.

Pedido a bancos internacionales

La otra parte de la ​estretategia de Guaidó tiene que ver con el control de los activos y las finanzas venezolanas en varios bancos del mundo.

Por ejemplo, Guaidó pidió a varios bancos la «protección» de los activos que el país tenga depositados en estas instituciones, para evitar que el Gobierno de Maduro haga uso de los recursos.

«Hemos hecha extensiva esta solicitud ante los países del mundo (…), también a instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco de Inglaterra (y) el Banco Internacional de Transacciones», dijo Guaidó en un mensaje divulgado a través de sus redes sociales.

«No permitiremos que sigan robando al pueblo de Venezuela», añadió. Guaidó. También dijo que la ejecución de esta medida vendrá «acompañada» del progresivo uso de los recursos por parte del Gobierno interino que se instaló y preside el país sudamericano desde el pasado miércoles.

Hemos hecha extensiva esta solicitud ante los países del mundo (…), también a instituciones como el FMI, el Banco de Inglaterra (y) el Banco Internacional de Transacciones

Los lingotes

El Gobierno de Nicolás Maduro inició hace meses, sin conseguirlo,  un proceso para retirar 31 toneladas de oro -equivalentes a 1.200 millones de dólares- desde el Banco de Inglaterra, en medio de la acuciante crisis.

Guaidó no se refirió de forma específica a estos recursos, aunque sí dijo que todos los que consiga controlar se usarán para mitigar los efectos de la crisis humanitaria que según los opositores padece el país, y que la Administración de Maduro niega.

Guaidó evalúa pedir apoyo a entes como el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener recursos que financien su gestión temporal, dijeron dos fuentes cercanas a las conversaciones.

«Estamos centrados en el tema internacional (…) El objetivo es levantar recursos»
, afirmó una de las fuentes conocedora de las primeras tareas que ejecuta la oposición.

Los asesores del jefe de la Asamblea Nacional consideran además designar un representante ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El mismo día que Guaidó juró esta semana ante cientos de miles de sus seguidores y los diputados del Congreso, el jefe del BID, Luis Alberto Moreno, expresó en Twitter su «voluntad de trabajar con el presidente interino de Venezuela».

En una rueda de prensa en una plaza en el este de Caracas, Guaidó dijo el viernes que los nombramientos «vendrán en su momento», pero apuntó que «el BID es un espacio idóneo para empezar a buscar fondos con los que ejecutar el plan país».

Entes como el FMI aún no han manifestado un apoyo similar. Si otros multilaterales reconocen a Guaidó, su equipo evalúa incluso la posibilidad de emitir nueva deuda en el mercado internacional, aún en medio del incumplimiento en el que cayó el gobierno de Nicolás Maduro con los tenedores de la mayoría de sus bonos desde finales de 2017.

«Los acreedores saben que Venezuela no puede pagar hoy su deuda, pero sí podrían negociar con un gobierno de transición», apuntó uno de los consultados. También el equipo intenta acercamientos con Rusia y China para garantizarles que reconocerán los compromisos pendientes.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
Con REUTERS, EFE Y AFP

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com