El exauditor testigo en caso Odebrecht dejó carta a su familia sobre ‘tareas pendientes por hacer’.

La Fiscalía presentó este martes los avances de la investigación por la muerte de Alejandro Pizano, hijo de Jorge Enrique Pizano, y de este, exauditor del consorcio la Ruta del Sol II y testigo clave en el caso Odebrecht, quien también murió a inicios de noviembre pasado tras ingerir cianuro.

El ente acusador abrió la investigación por estas dos muertes, a pesar de que en principio la muerte de Jorge Pizano, el 8 de noviembre, fue dictaminada como producto de un infarto fulminante; y luego de que Medicina Legal determinó que su hijo, Alejandro Pizano, murió por la ingesta de cianuro horas después del deceso de su padre.

El domingo 11 de noviembre del año pasado, Alejandro consumió el contenido de una botella de agua saborizada que apareció en el despacho de su padre. Según la declaración de una de sus familiares, la botella estaba abierta y el joven ingeniero tomó un sorbo de agua.

En la entrega de los resultados de las investigaciones, el fiscal Néstor Humberto Martínez mostró que el líquido de la botella, mezclada con cianuro, tuvo un cambio de color. Hacia uno amarillo.

“Pizano padre tuvo control de la botella antes de su muerte”, dijo el fiscal, quien agregó que el exauditor días antes había comprado seis botellas saborizadas en un supermercado en Subachoque. Mostró las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del establecimiento.

El fiscal Martínez añadió que empleados de servicio de la finca donde murió Jorge Enrique Pizano testificaron en el sentido de que él fue el que llevó las botellas a ese sitio donde se presentaron los hechos.

Martínez, acompañado de la directora de Fiscalías de Cundinamarca y la fiscal de caso, mostró también pruebas genéticas y biológicas “que dan cuenta de que en esa botella hubo contacto” por Jorge Enrique Pizano.

Testimonios de empleados en la investigación declararon que vieron al auditor Pizano sacar una cuchara de palo de la cocina y llevarla, junto a una botella de agua, para un baño, donde días después se encontró un tarro de cianuro de potasio.

“Complementaria mente la Fiscalía obtuvo testimonios de terceros, y de su propia psiquiatra que dan cuenta de que en varias oportunidades el doctor Jorge Enrique Pizano manifestó en distintos momentos y lugares que una opción en su periplo vital era el consumo de un tóxico”, dijo Martínez.

En el lugar de los hechos, en la habitación principal de la Finca El Ático, investigadores encontraron un documento, una carta para su familia. “En ella deja un cúmulo de tareas pendientes por hacer y precisa 11 actividades pendientes familiares e ilustra información como pasaportes, detalles bancarios y obligaciones bancarias y monetarias al día”, explicó el fiscal.

El auditor Pizano había alertado en el 2015 al fiscal general Néstor Humberto Martínez, entonces abogado de la firma Corficolombiana -parte del consorcio Ruta del Sol II a través de la firma Episol-, de posibles contratos irregulares autorizados por Odebrecht, su socio mayoritario en el megaproyecto.

Por el manejo de las pruebas en el caso Pizano, el director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, presentó el 30 de diciembre su renuncia al instituto que dirigió por más de ocho años.

PAZ Y JUSTICIA EL TIEMPO

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