Yerry Mina, si no sucede nada raro a última hora, tiene ante sí uno de los grandes retos de su carrera el próximo sábado: Tratar de frenar a su amigo Messi. Lo curioso de este duelo en el que ambos se verán las caras es que entre ambos hay una relación especial desde que el colombiano aterrizó en el Barcelona. Yerry estuvo allí poco tiempo, pero el suficiente para mostrar su admiración por el argentino, con el que conectó desde el primer día.

De hecho, Yerry desvela en una de sus primeras comparecencias como jugador del Barcelona cómo fue ese momento en el que conoció a Leo: «Para mí es especial estar con Messi. La primera impresión es la humildad. Estaba sentado en el banco y fue muy especial para mí cuando se acercó, se me erizó la piel. Siempre he sido hincha del Barcelona».

Mina desvela también cómo fue su integración y por qué tuvo siempre tan buen rollo con el argentino: «Cuando llegué, para generar buen ambiente, empecé a apostar con Messi y Suárez para ver quién pateaba mejor los tiros libres en el entrenamiento. Yo era por verlos. Cuando me di cuenta, todos los días me estaban quitando 50 euros. Y yo: ‘¡Cómo les estoy dando para el mercado a estos tíos’ . Pero la verdad es que esos monstruos la ponen donde quieren. Son estupendas personas y unos magos»

Yerry ha hablado muchas veces de Messi. La casualidad ha querido que ahora se vean las caras en el debut de la Copa América. Yerry sabe que tiene por delante una empresa complicadísima, aunque tiene la ventaja de conocer a Leo a la perfección. Aún así, estas eran sus palabras cuando se entrenaba con él: «¿Si tengo la fórmula para frenar a Messi en los entrenamientos? Es un crack. Es muy difícil quitarle el balón. Es más, cuando piensas que va a hacer una cosa, siempre hace algo diferente». Entonces, lógicamente, no pensaba en lo que vendría por delante y bromeaba al respecto: «Lo maravilloso es que se trata de mi compañero y no tengo que enfrentarme a él en un partido».

Hasta Marianela, su madre, desvelaba la tremenda admiración de Yerry Mina por Messi en una entrevista que le hicieron durante el Mundial de Rusia: «Él desde pequeño miraba a Messi jugar y decía que algún día estaría al lado de ese monstruo, como siempre le llama».

Durante su paso por el Barcelona, Yerry no se separaba de Messi y Luis Suárez.Sus bromas, su carácter y su predisposición al trabajo le convirtieron en inseparables cada vez que había un rondo. Allí siempre coincidían los tres, que transmitían alegría y, sobre todo, mucho fútbol.

Ahora Mina tiene el reto de frenar a su gran amigo. Seguro que dentro del campo se olvidan de todo y cada uno tratará de liársela a su rival, pero habrá un gran abrazo cuando acabe el partido.

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