uan Sebastián Cabal y Robert Farah hicieron historia en el All England Club de Wimbledon al coronarse, por primera vez, campeones de un Grand Slam. La pareja colombiana dejó el nombre de Colombia en lo más alto tras una lucha de gladiadores contra los franceses Nicolas Mahut y Édouard Roger-Vasselin que se extendió por casi cinco horas en la cancha de uno de los templos más míticos del tenis y que le permitió al país vibrar con un deporte en el que la mayor parte del tiempo lo hace con jugadores de otra nacionalidad.

Este no es un triunfo cualquiera. Colombia, acostumbrada a sólo darle la mayor importancia a lo que sucede en el fútbol, tiene hoy, en el tenis, un deporte por el que ilusionarse y del que puede esperar muchas más victorias de la mano de estos dos magos del tenis, quienes han tenido que atravesar un duro camino para llegar al puesto en el que están y lograr los títulos que han levantado a lo largo de su carrera.

Con la llegada a lo más alto de estos dos tenistas colombianos, quienes tan sólo ha contado con el apoyo de Colsanitas para poder seguir su carrera profesional, tal y como lo tuvieron Fabiola Zuluaga y Catalina Castaño en su momento, y ahora lo tienen María Camila Osorio, es tiempo de que este deporte reciba mucha más atención y que en Colombia empiece a valorar a los deportistas que día a día se ilusionan con llegar hasta donde estos jugadores están hoy en día.

No todo dura para siempre y el país debe seguir poniendo sus ojos en este deporte que ha demostrado tener la capacidad para producir grandes promesas y que, como sucedió este 13 de julio de 2019, campeones de los torneos más prestigiosos del deporte blanco.

Llegará un punto en el que toque despedir a Cabal y Farah, y la historia del tenis colombiano no puede quedar ahí. Esto tiene que seguir y el título de Grand Slam conseguido por ambos debe convertirse en un impulso para aspirar a más en el futuro y no quedarse tan sólo en un hecho pasajero.

Colombia tiene un gran futuro en este deporte con jugadores como María Camila Osorio, quien a sus 17 años ha logrado abrirse un espacio entre las mejores de su categoría y, además convertirse en la mejor jugadora de nuestro país.Asimismo, por el lado masculino hay jugadores a los que no se les puede perder la pista como Daniel Galán. Poco a poco el número 194 de la clasificación de la ATP comienza a meterse en las últimas fases de los torneos del circuito profesional con tan sólo 23 años de edad.

La victoria de Cabal y Farah queda marcada en la historia del tenis y debe ser una marca que perdure en el tiempo, para poder seguir construyendo grandes deportistas y creyendo en otros deportes como el tenis, en el que Colombia puede seguir dejando una huella que impulse a las nuevas generaciones a creer en que sí se puede llegar a lo más alto.

MARCA

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