No era fácil pensar que iba a pisar México y que por primera vez iba a estar muy cerca del Estadio Azteca. Ese que vio coronarse a Pelé y a Diego Armando Maradona. El mismo escenario que inspiró a Andrés Calamaro a componer una de sus canciones más recordadas y esas que la gente canta a grito herido.

Conté los días, las horas y los minutos para poder conocerlo. Admirar su tamaño y su historia. Lo que han visto esas paredes muy pocos pueden contarlo. Títulos del América, dos finales del mundo, una de Copa Libertadores; vibró con Michael Jackson, Elton Jhon y Paul McCarteny. En el carro sólo se me pasaba por mi cabeza mi reacción. Poco hablaba con el conductor y con mi esposa, que en varias oportunidades me preguntó: «¿Estás feliz?»… yo sólo la miraba, pero ella sabía que para un aficionado de este deporte, es un momento único.

Además tuve la suerte de ver un América vs Chivas. Uno de los clásicos más importantes que hay por este lado del planeta. Ambos necesitaban la victoria. Con eso se podría salvar el año. El local se quedó con los tres puntos y dos colombianos estuvieron en el campo de juego, algo que lo hacía más atractivo.

En lo futbolistico

Hubo un equipo superior los 90 minutos. Que en la primera parte sacó diferencia y que pudo entrar al vestuario tranquilo. Eso se notó al comienzo de la etapa complementaria. Chivas descontó y sus hinchas se ilusionaron con un empate. Sin embargo; no tuvo equilibrio y el América lo aplastó y cuando se bajó el telón, la pantalla mostraba un contundente 4-1. Muy emocionante ver a los compatriotas y como la gente les brinda su cariño. También sorprenderse que muchos recuerdan a Frankie Oviedo, Leonardo Fabio Moreno y Matheus Uribe.

En el color

Es simpático ver a hinchas de los dos equipos juntos. Algo que se podía en Colombia hasta el nacimiento de las barras bravas y ese chip que le insertaron a la gente de ser hincha de la barra y no del equipo. De matarse por unos colores. Incluso, se echaban la cerveza cada vez que hacía un gol y nadie respondía con una trompada. Finalmente, el fútbol es la anestesia general a dolores, es ese generoso deporte que por 90 minutos te aleja de tus problemas y tristezas sin importar la gravedad de los mismos.

Una mancha

Sobre el cierre del partido, hinchas de los dos equipos pelearon. Hubo pánico. Preocupación. La policía miraba desde lejos y por momentos estuve más pendiente de ellos que del partido. Me distraje y se me olvidó que estaba cumpliendo un sueño. Que en pocos minutos se acabaría. Pensar que hayan llegado bien a su casa. Finalmente, mañana sale el gol y resultado pasará a segundo plano.

Conclusión

Fue una noche única. Donde pude disfrutar de un encuentro entre dos grandes. Con el estadio a reventar, con hinchas mezclados, con buena comida y una cerveza fría. Que el cansancio de la salida para buscar cómo regresar se ve opacado por la majestuosidad de este templo del fútbol. De saber los cracks que pisaron ese terreno y que dejaron su huella para siempre. Un país como México no podía tener un estadio cualquiera tenía que tener el Azteca. Algo acorde a su rica historia y crecimiento como país.

MARCA

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