Se trata de Ibéyise Pacheco y Alberto Ravell, dos comunicadores de Venezuela, reconocidos por ser abiertamente opositores del régimen de Nicolás Maduro. La Flip expresó su rechazó y pidió garantías en la investigación.

De los perfilamientos y seguimientos informáticos que se realizaron en inteligencia del Ejército, en hechos que todavía están por esclarecerse, no solo fueron víctimas periodistas colombianos y medios de comunicación independientes, también en la lista de perfilados aparecen comunicadores venezolanos. Así lo revela el pliego de cargos de la Procuraduría con el que se citó a juicio disciplinario a 13 militares por estos hechos y lo reiteró la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) a través de un comunicado en el que también denunció que no solo se utilizaron datos de redes sociales de manera sistemática, sino que se habrían utilizado tecnologías invasivas para acceder a información de periodistas.

En concreto, se sabe de dos comunicadores venezolanos que le dieron autorización a la Flip para hacer público el seguimiento del que habrían sido víctimas: Ibéyise Pacheco, periodista radicada en Miami; y Alberto Ravell, que vive en Colombia. Ambos son conocidos en el vecino país por su férrea oposición al régimen de Nicolás Maduro y todas las fuerzas militares que lo apoyan, así como por la cercanía que tanto Pacheco como Ravell tienen con el sector político del autodenominado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Ibéyise Pacheco, o la Pacheco, como es llamada, es una reconocida periodista y opinadora. Fue, por ejemplo, redactora jefa del periódico El Nacional Así es la noticia. Fue mientras estuvo dirigiendo este último, en 2002, que el medio fue víctima de un atentado tras publicar un video que, según reportaron en su momento, demostraría las relaciones del entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con la guerrilla de las Farc. Tras denunciar otras persecuciones del Gobierno de su país, Pacheco se radicó en Estados Unidos y desde allí ha aparecido en diversos medios de la comunidad latina, como NTN 24, donde tenía un espacio de opinión titulado Tres minutos con la Pacheco.

Su nombre apareció en los archivos de inteligencia colombianos en una memoria USB que fue obtenida por la Procuraduría en un allanamiento al Bacib. En ese dispositivo, que pertenecía al sargento viceprimero César Gutiérrez, se encontraron 1.220 elementos entre carpetas y archivos, según documentos en poder de este diario. Allí, los investigadores del Ministerio Público informaron haber encontrado “un análisis de quien identifican como Ibéyise Pacheco, de quien se menciona en el documento es periodista y escritora de nacionalidad venezolana. Sobre ese mismo caso se presentan los contactos de Facebook con mayor interacción en la red social”.

En el mismo documento que fue reseñada Pacheco aparece, también, el perfilamiento de Ravell. Este curtido periodista fue uno de los fundadores del canal Globovisión, que acaba de ser censurado, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia del vecino país, controlado por Maduro, ordenara a la multinacional DirecTV desconectarles la difusión en Venezuela. Asimismo, es primo del canciller de Maduro, Jorge Arreaza, dirige del portal lapatilla.com, una de las páginas web más visitadas de ese país; y compró a empresarios colombianos el canal Cable Noticias, que dirige desde Soledad (Atlántico), según Cerosetenta.PUBLICIDAD

Sobre la presentación de Power Point donde reposaba la información de Ravell, los investigadores de la Procuraduría anotaron en su informe técnico: “Se observa los comentarios a quien identifican como Alberto Federico Ravell Arreaza, periodista venezolano. Presentan imágenes de publicaciones realizadas por el mencionado ciudadano a través de la plataforma Twitter y los seguidores que más se destacan”.

En un comunicado en el que hizo públicos estos y otros nombres, la Flip llamó la atención de que “existen indicios sobre el uso de tecnología invasiva para la realización de los perfilamientos”. Según reseñó la Fundación, “hay oficios del Ejército en los que se hace mención a un sistema informático móvil para instalar aplicaciones en teléfonos Android o BlackBerry. A uno de estos planes se le denominó “Proceso Operacional Troya”, a través del cual se solicitaban herramientas de administración remota para hacer un rastreo continuo desde sitios web con el fin de obtener información de los afectados y estar al tanto de su localización. Esto controvierte seriamente los planteamientos iniciales sobre el uso exclusivo de fuentes abiertas en las acciones de perfilamiento militar a periodistas”.

EL ESPECTADOR

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