Vinicius adelanta a los blancos y De Bruyne responde en el segundo acto de un encuentro extraordinario, repleto de detalles. El pase a la final se decide en Mánchester.

Real Madrid y Manchester City aplazaron la solución de la semifinal tras una batalla magnífica, igualada, con tramos espléndidos para cada equipo. Golpeó primero Vinicius con un golazo, tras una acción de Camavinga espléndida, cuando mandaba el City, y De Bruyne contestó con otro derechazo extraordinario cuando el Madrid parecía dueño del partido. No apareció Haaland, borrado del mapa por Rüdiger y Alaba, en el partido que consagra a Camavinga, gigante. Será en Manchester, donde el año pasado firmaron ambos un partido memorable, donde se decida quién saca billete a Estambul.

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Gol de Vinicius (1-0) en el Real Madrid 1-1 Manchester City

En la última década se ha construido una rivalidad extraordinaria entre Real Madrid y Manchester City. Desde aquella semifinal ante el equipo de Pellegrini, con el tiro de Agüero en el tramo final que se escapó por un pelo, al milagro de Rodrygo Goes pasando por la remontada inglesa en febrero del 20, la última función en Chamartín antes de que se parase el mundo. Dos conjuntos formidables que se respetan por sus méritos, por lo que son. No hubo sorpresas en las alineaciones, lo cual no deja de ser noticia, además de un síntoma de confianza, Ancelotti en los propios y Guardiola en los suyos. A cara descubierta.

La primera parte recordó a aquella semifinal ante el Bayern, también con Carlo y Pep en los banquillos. El CIty se plantó con una personalidad asombrosa, moviendo la pelota con soltura, con un plan establecido. Engañó el primer pelotazo de Ederson, porque sumó y sumó pases el equipo inglés hasta encontrar algún resquicio para probar a Courtois. Que el City es más que el año pasado no sorprende, lo que sí resulta más novedoso es el factor desequilibrante. Es Stones la piedra sobre la que Guardiola edifica su equipo por la calidad en el corte y la construcción. Con el central inglés ganó la superioridad con balón y soltó a Bernardo, a Gündogan… Cuatro remates sumó el City, todos controlados por Thibaut Courtois, con un disparo lejano de Rodri ‘a lo Torró’, buscando la cepa del poste como mejor ocasión. Gran mano del meta belga.El Madrid no encontraba salida, no enlazaba cuatro o cinco pases para cruzar a campo contrario.

Pintaba feo el panorama, aunque había algún detalle para el optimismo. El City no encontraba a Haaland, con Rüdiger adosado a su espalda, implacable. Y Camavinga, a quien buscaron el dos contra uno, podía con eso y con más. Una pérdida de Rodri cayó a pies de Vinicius, que metió el pase cerrado al área chica. Rubén Dias rebañó el gol de los colmillos de Benzema, pero esa acción despertó a la fiera. Circuló el Madrid atrás, de derecha a izquierda, hasta encontrar a Camavinga, encimado por Bernardo. El francés tiró la pared con Modric, que tocó de primeras, tac, salió el francés dividiendo, cedió a Vinicius y el brasileño cargó el remate de derechas con la cadera, violento, a la escuadra. Éxtasis en el Bernabéu.

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Gol de De Bruyne (1-1) en el Real Madrid 1-1 Manchester City

Buscó la reacción el City, antes y después del descanso, pero el gol llenó el depósito de confianza blanco, que empezó a alargar sus jugadas. Crecieron Valverde, Modric y Kroos, que aparecían donde hacía falta para triangular. Y los laterales se proyectaban buscando la sorpresa. Benzema coronó un ataque extraordinario, a la primera, un lujo que repelió bien Ederson. Vino tras una dejada de tacón de Carvajal en posición de extremo izquierdo. Sólo faltaba que se activasen Rodrygo y Vinicius. Lo hicieron, y sin generar ocasiones claras, la sensación de dominio era blanca.

Pero se medían dos colosos, y en el mejor momento del Madrid golpeó el City. Con polémica, porque Vinicius protestó un balón que había salido por banda. Desniveló Rodri, metió a Grealish que combinó con Gündogan, descargó atrás y De Bruyne colocó junto al palo, perfecto. Empate en un partidazo.

Quien más quien menos empezó a mascullar aquello que pasó en 2020, la reacción inglesa para dar la vuelta al partido. Quedaba un mundo, y la peor noticia es que Benzema, decisivo en el Madrid campeón, no está súper. Ni Ancelotti ni Guardiola hacían cambios, con 15 minutos por delante. Sólo los hizo Carletto, que refrescó el equipo y le dio un punto extra en el tramo final. De no ser por Ederson, que sacó dos balones de gol a Benzema y Tchouaméni, los blancos pudieron encarar la vuelta con ventaja. No lo logró, pero no decepcionó a la hinchada. Si el City quiere la Champions tendrá que doblegar al campeón, y ya ha comprobado que no es tarea fácil.

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