El goleador no llegó a un acuerdo y se cansó de esperar que su causa avance en la FCF.

Hace cinco años todo era color de rosa para Miguel Ángel Borja y Atlético Nacional: sus goles fueron definitivos para el título de Copa Libertadores y su millonario traspaso fue el mejor agradecimiento. El club, por su parte, fue su ventana para ser declarado mejor jugador de América y el sueño de ir al fútbol internacional se hizo realidad. Todos ganaban.

Hoy la realidad es muy distinta. El delantero ha demandado a su ex equipo por un porcentaje de su transferencia que no se ha pagado y sigue esperando que su caso avance en la Federación Colombiana de Fútbol, donde hace meses reposa el expediente sin que haya una sola señal de evolución.

La historia comenzó en 2017, cuando el equipo verdolaga transfirió a su delantero a Palmeiras de Brasil, un negocio que se firmó por 10,5 millones de dólares, a cambio del 70 por ciento de los derechos federativos. Y aquí está el detalle: el club colombiano se quedó con un 30 por ciento, que podría cobrar en una siguiente transferencia o en 3 millones de dólares transcurrido un año posterior al fichaje. 

La decisión fue acudir a esta última alternativa, pero entonces surgió un primer problema: los brasileños no pagaron. Eso obligó al club colombiano a acudir a la Fifa, que falló a su favor y ordenó la cancelación de la deuda en octubre de 2020: Palmeiras terminó de pagar la deuda en enero pasado, con lo cual facturó en total 13,5 millones de dólares totales, nada mal en tiempos de pandemia.

La noticia alegró a todos, empezando por el propio Borja, quien solicitó el pago de 8 por ciento que fija el reglamento de transferencias de la FCF. Y entonces comenzó el camino del desamor: el club le ofreció un pago inferior, le dio mil argumentos sobre reuniones y autorizaciones en curso, y entonces la paciencia se acabó: interpuso una demanda hace dos meses para reclamar lo que considera que le corresponde.

¿De cuánto estamos hablando? Son 240 mil dólares, que se sumarían a los 840 mil que facturó en el momento de la transferencia. En las redes sociales se encendió de inmediato el debate, unos alegando que pide demasiado, otros asegurando que el club no está siendo justo con un jugador que les dio tanto. En el intermedio hasta un reconocido jefe de una barra verdolaga hizo contactos para advertirle que si demandaba no volvería nunca al equipo que le dio fama internacional.

Total, a estas alturas la demanda está en la FCF pero es como si no hubiera llegado. Las notificaciones oficiales no se han podido hacer y, dos meses después, no hay ningún avance de su petición en las instancias que corresponden.

Mientras otros se encargan de esos procesos, Borja solo piensa en estar a tope para terminar la temporada con Junior y volver a una Selección Colombia, nada menos que su objetivo principal cuando volvió al país. ¿Quién tiene la razón? En la tormenta de la pérdida de la sede de la Copa América, su caso no parece prioritario. Habrá que armarse de mucha paciencia…

FUTBOLRED

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