El campeón del mundial se impuso, con un toque de suerte, en el esperado clásico europeo.

Decía Lineker que era el fútbol un deporte de 11 contra 11 en el que siempre gana Alemania. ¡Y ya no! Tal vez tenga que actualizar la frase y empezar a pensar en Francia como protagonista.

Este martes chocaron ambas selecciones en el esperado clásico de la Euro 2020 y el campeón mundial, con una pizca de suerte, se impuso por 0-1 en el Allianz Arena de Múnich.

No fue por Mbappé, tampoco Benzema o Griezmann. Fue Hummels, el zaguero alemán, el que salió en la foto del gol. Pero no importa. Francia jugó primero y aguantó después y así arrancó victorioso su camino en el torneo continental, sellando, por si hacía falta, el pasaporte de favorito.

A los 19 ya Francia ponía su superioridad en el marcador. Y sí fue un autogol de Hummels, en su mal intento de rechazo, pero hay mucho mérito en la salida de Hernández por la banda y en el movimiento sutil de Benzema por si había rebote, consciente que por el medio aparecía Mbappé. No te sientas mal Hummels, que si no eras tú tenías doble break point a tu espalda.

Pero Müller perdonó a los 21 en el cabezazo, Kroos amenazaba con un tiro libre que pegaba en la barrera y Havertz encontraba espacios. ¿Conclusión? Reaccionaba Alemania, que tenía otro tiro libre para Kroos antes de la media hora, gracias a Müller, ese que no se cansa nunca de correr, de luchar, de dar ejemplo a los más jóvenes en la propia cancha.

A Francia se le pasó la prisa y Gundogan lo perdonó a los 36, tras una acrobacia de Gnabry para asistirlo y un final que debió ser empate, pero no fue. Descanso y a probar otra cosa.

Alemania tenía le pelota pero sin crear mucho peligro para Lloris y eso fue lo que corrigió para el complemento: Gnabry sorprendió en una salida rápida pero mandó apenas por arriba el remate y Gosens arrolló a Pavard en otro intento con riesgo.

¿Francia? Quiso responder pero con un intento de Rabiot que pegó afuera del palo y tristemente lo mejor de Mbappé hasta los 65 minutos, un amague en el área y una definición cruzada imposible para Neuer, se anulaba por fuera de lugar.

Y para el final se juntaron dos hechos comprobables: el cansancio de una Alemania que corrió mucho pero nunca encontró chispa, caminos ni conexiones y el sacrificio de todas las estrellas, empezando por Griezmann, para ayudar en la tarea de la marca.

Parecía que bajaría la persiana Francia, que Benzema iba a volver por fin con gol, hasta lo abrazaron todos en la celebración, pero un fuera de lugar de Mbappé en la asistencia arruinó el momento Kodak de la noche.

Al final no alcanzó la entrega -siempre indiscutible- de la selección alemana y fueron los franceses, con su alucinante lista de nombres ilustres, su juego simple y cuando se puede vistoso, su autoridad para hacer jugar mal a todo el que se pare en frente, los que celebraron. Gana Francia y gana bien… ¿no importa cuándo lo leas? Toda la evidencia hace sospechar que es así.

futbolred   

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